Una apuesta por la sostenibilidad sin precedentes en Logroño
La actuación logroñesa de integración urbana ferroviaria es un proyecto relacionado con la consecución de los objetivos de la Agenda 2030, concretamente con el ODS 11 de la Agenda 2030 -favorecer el desarrollo de ciudades y comunidades sostenibles- y también se alinea con la estrategia de la Agenda Urbana Española -crear ámbitos de convivencia amables, acogedores, saludables y concienciados-. La integración proyectada supera y sustituye una barrera física y también social por un parque que reúne dos lados de la ciudad antes separados y genera una nueva escena urbana entorno al parque Felipe VI. Todo ello sobre un nuevo nodo intermodal de transporte formado por las estaciones de ferrocarril (puesta en servicio dic 2011) y autobuses (finalizada septiembre 2020).
El proyecto funciona como una gran supermanzana/bulevar con viales periféricos y viales peatonales en el interior, el 80% de terreno permeable (vegetación y caminos de terrizo de alta filtración) y empleando materiales de bajo impacto. Se trata de una Solución Basada en la Naturaleza (SBN) que permite una importante absorción de Co2 durante su vida útil.
Se utilizaron para ello las condiciones naturales del asentamiento de Logroño, en especial la abundancia de agua en el freático, sin duda una singularidad que el proyecto convierte en oportunidad. Es un parque fácil de mantener y agradable de usar. Mediante el empleo de Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) se convierte gran parte del parque en una auténtica esponja urbana que recoge y canaliza el agua de lluvia a los aljibes de detención, donde se filtra y retiene hasta su reutilización en el sistema de riego circular.
El diseño ajardinado de las cubiertas de las estaciones mitiga el efecto de isla de calor del entorno ya que reduce sensiblemente la absorción de radiación solar que con otra solución de cubierta convencional se hubiera producido.
También en la comercialización de las parcelas residenciales se valorará la implementación de medidas que favorezcan la calidad de vida y la salud de los residentes y minimicen los costes de construcción (favoreciendo la industrialización) y mantenimientos pero también que incidan en la conciencia de un mejor aprovechamiento continuado de los recursos disponibles.
Todo ello se hace aprovechando una operación urbana originalmente ligada exclusivamente a los problemas meramente ferroviarios. Esta visión de circularidad y retorno al ciudadano y al medioambiente fue lo que valoró el jurado del concurso internacional en 2004 y que se ha desarrollado en un alto porcentaje después generar uno de los proyectos urbanos más integradores no solo de España, sino del contexto europeo en los últimos años.
El reconocimiento de este esfuerzo intenso y transversal, ha venido de la mano de uno de los sellos europeos de calidad ambiental más prestigiosos. Se trata de la certificación BREEAM Urbanismo, que en la categoría PLANEAMIENTO, el Plan Especial Ferrocarril ha obtenido la calificación MUY BUENO.